En su quinto piso nos recibió Diablo Vino & Fuego, el restaurante insignia de Casillero del Diablo, donde el fuego no es solo técnica: es ritual, relato y emoción. Su propuesta audaz, contemporánea y magnética convierte la parrilla en escenario y al vino en narrador.

Delphine Wendling, administradora del restaurante, nos condujo con calidez y precisión a través de una propuesta en la que cada degustación parecía contar su propia historia. Sabores ahumados, presentaciones impecables y un maridaje cuidado al detalle crearon una atmósfera que acompañó con elegancia el propósito de nuestro encuentro.

En este contexto, el Círculo reafirmó su misión: reconocer, registrar y difundir la riqueza de la gastronomía chilena, en diálogo permanente con sus vinos, su gente y sus territorios. Hoy lo hicimos desde un lugar que no solo cocina, sino que interpreta: Diablo Vino & Fuego, ubicado en el quinto piso del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), en Apoquindo 2730, Las Condes.