Santiago se convertirá en noviembre de 2026 en uno de los principales puntos de encuentro de la industria mundial del vino. La ciudad fue escogida para albergar, por primera vez en Chile, la ceremonia de The World’s 50 Best Vineyards, clasificación que reconoce anualmente a los viñedos y bodegas que ofrecen las experiencias más destacadas para sus visitantes.
Pero el premio que Chile persiguió durante más de dos años era otro. La idea original era traer el Latam 50 Best Restaurants, y las conversaciones giraron todo ese tiempo en torno a Río de Janeiro. A principios de este año apareció una oportunidad distinta —y más grande— y el equipo cambió de rumbo sin dudar: se pasó a trabajar con reuniones semanales hasta cerrar la sede.
El encuentro se realizará durante la semana del 16 de noviembre y congregará a propietarios de viñas, especialistas en turismo, sommeliers, compradores, periodistas y representantes del sector vitivinícola procedentes de distintos países. Se desarrollará en asociación con el Gobierno de Santiago, su Corporación Regional y Grupo Liderazgo.
La programación no estará limitada a la entrega de premios. Los organizadores preparan una serie de actividades destinadas a presentar la cultura, la cocina y los paisajes chilenos, junto con visitas y experiencias relacionadas con la producción de vino.
Una vitrina para los valles chilenos
La elección de Santiago responde, entre otros factores, a su ubicación estratégica. La capital funciona como acceso al Valle del Maipo y se encuentra próxima a varias de las zonas productoras más importantes del país. Además, la Región Metropolitana reúne más de 40 viñedos abiertos al turismo: según la organización, Santiago es la capital latinoamericana con la mayor variedad de viñas abiertas a visitantes.
“Estamos emocionados de llevar los premios The World’s 50 Best Vineyards a Chile por primera vez. Es muy apropiado que celebremos en un destino que ha obtenido reconocimiento mundial por la calidad y la diversidad de su oferta vinícola”, señaló Rikki Tidball, directora general de eventos de la organización.
El encuentro representa una oportunidad para proyectar internacionalmente no solo al Maipo, sino también al conjunto de los valles vitivinícolas de Chile, junto con los productos, tradiciones y propuestas gastronómicas asociadas a cada territorio.
Daniel Greve: “La idea es poner a Santiago y a Chile en el mapa mundial”
Daniel Greve, cronista gastronómico y director regional de paneles de votación de 50 Best, explicó que la llegada del encuentro es el resultado de gestiones que comenzaron hace más de dos años. El proyecto contó con la participación del empresario gastronómico Max Raide, presidente de Grupo Liderazgo, y el respaldo del gobernador Claudio Orrego, articulando el trabajo entre el sector público y el privado.
“En el fondo, la idea es poner a Santiago y a Chile en el mapa mundial. Esto permite que estemos en el radar del mundo no solamente esa semana, sino para siempre”, señaló Greve. A su juicio, el encuentro contribuirá a consolidar a Santiago como una capital gastronómica y enoturística, además de reforzar la imagen de Chile como uno de los grandes productores de vino del mundo.
Greve precisó que las posiciones del listado no dependen de acuerdos comerciales. Los integrantes de la academia recorren distintos países por su cuenta, visitan viñedos y evalúan las experiencias ofrecidas a los visitantes. Por esta razón, recibir la ceremonia permitirá que votantes, especialistas y representantes de la prensa internacional conozcan directamente la gastronomía, los paisajes, la cultura rural y los productos chilenos.
Según estimó, el programa podría movilizar a más de mil personas, muchas de las cuales viajarán por primera vez a Chile. “Es una gran, gran oportunidad”, sostuvo.
Chile gana espacio en el enoturismo internacional
La presencia chilena en esta clasificación ha aumentado durante los últimos años. En la edición de 2025, siete viñedos nacionales fueron incluidos en el listado. Entre ellos figuraron Almaviva (No. 34) y Viña Santa Rita (No. 41), ambos en Maipo. El mayor reconocimiento fue para Vik, que alcanzó el primer puesto mundial y también fue distinguido como el mejor viñedo de Sudamérica, en la ceremonia realizada en Margaret River, Australia Occidental.
Greve destacó este resultado como una señal positiva para el país: el reconocimiento obtenido por Vik entrega a Chile una posición favorable para aprovechar la exposición internacional que generará la ceremonia de 2026.
Estos resultados han contribuido a fortalecer la imagen de Chile como un destino que va más allá de la producción y exportación de vino. La arquitectura de las bodegas, la gastronomía, los recorridos por los viñedos y las experiencias vinculadas al paisaje se han transformado en componentes cada vez más relevantes de la oferta turística nacional.
Para Max Raide, la cita es un sueño cumplido: “Esta es una invitación a todos a visitar y conocer no sólo nuestros reconocidos valles, que albergan las mejores cepas como Cabernet Sauvignon y Carménère, sino también nuestros productos que provienen de la tierra y las costas de Chile”.
Cómo se eligen los mejores viñedos
The World’s 50 Best Vineyards es parte de la plataforma 50 Best, responsable también de reconocidas clasificaciones internacionales de restaurantes, bares y hoteles. Desde 2025 la lista se integró formalmente a esa cartera, publicada por William Reed.
El listado se construye con los votos de una academia integrada por más de 700 expertos en vinos, viajes y enoturismo de diferentes regiones del mundo. El mundo se divide en regiones geográficas, cada una encabezada por un Academy Chair responsable de reclutar 36 votantes. Cada integrante selecciona siete viñedos abiertos al público basándose en sus propias experiencias.
La evaluación no utiliza una pauta única. Factores como la atención, el entorno, las vistas, la gastronomía, las actividades disponibles, la calidad del servicio y la relación entre precio y experiencia pueden tener distinta importancia para cada votante. Las viñas tampoco pueden postular directamente ni los patrocinadores intervenir en los resultados.
Con la ceremonia de 2026, Santiago tendrá la posibilidad de exhibir ante referentes internacionales la evolución de su oferta enoturística y la cercanía que mantiene con algunos de los principales valles del país. Para Chile, la cita supondrá una plataforma de promoción y una oportunidad para consolidarse entre los destinos vitivinícolas más relevantes de Sudamérica.