Detrás de este logro se encuentra el enólogo Andrés Sánchez, una figura que no sigue tendencias, sino que las crea. Con formación en Ingeniería Agronómica y especialización en Enología y Viticultura, Andrés ha recorrido el mundo del vino —desde Chile hasta California— aportando una visión única, audaz y profundamente respetuosa del terroir.

Desde Viña Gillmore, ubicada en el corazón del Valle del Loncomilla, Andrés ha liderado la introducción de variedades italianas como Aglianico, Montepulciano, Primitivo, Sagrantino, Dolcetto y Cesanese, adaptándolas magistralmente al secano maulino.

Esta audaz apuesta dio origen a la línea Del Maule, donde destaca el Collezione del Maule, un ensamblaje que captura la esencia italiana fusionada con la identidad vibrante del Maule.

Un ejemplo notable es el Aglianico del Maule, un vino de gran estructura y elegancia, con aromas de frutas rojas, chocolate, cassis y café. En boca, ofrece taninos firmes, una acidez fresca y una expresión auténtica del Valle del Maule.

Este reconocimiento no solo celebra la calidad excepcional de los vinos de Gillmore, sino también la pasión, la visión y la dedicación incansable de Andrés Sánchez, quien continúa elevando el estándar de la vitivinicultura chilena.

Personalmente, estoy esperando el llamado de Andrés para viajar -como todos los años- a degustar sus nuevas añadas.

Felicitaciones por este merecidísimo reconocimiento… ganado lo tienen.