La creación de una categoría de vino con una graduación mínima de 8,5° recibió el respaldo de Vinos de Chile. Para el gerente general de la organización, Claudio Cilveti, la modificación representa una actualización necesaria para competir en un mercado internacional que demanda productos más livianos y distintas formas de consumo.

“Este decreto nos alinea con las tendencias mundiales”, afirmó Cilveti en una entrevista publicada este miércoles 26 de agosto por AgroLUN, de Las Últimas Noticias.

La propuesta modifica el reglamento de la Ley N.º 18.455 —el Decreto Supremo N.º 78— para incorporar la categoría “vino bajo alcohol”. Esta denominación se aplicaría a productos elaborados exclusivamente a partir de uvas o mosto fermentado y mediante prácticas enológicas autorizadas, con una graduación real desde 8,5° y por debajo del mínimo de 11,5° exigido al vino tradicional.

No se trata de rebajar automáticamente la graduación mínima de todos los vinos. Se crea una categoría separada para productos que hoy no encajan claramente en la normativa.

Chile ya reconoce el vino desalcoholizado y el parcialmente desalcoholizado, pero ambos requieren que el alcohol sea retirado mediante procedimientos específicos. El nuevo concepto abarcaría vinos que alcanzan una menor graduación desde su elaboración.

Revista Gentes explicó anteriormente el contenido del decreto y su tramitación ante la Contraloría.

Un mercado mundial en transformación

La discusión aparece en medio de una contracción sostenida del consumo. La Organización Internacional de la Viña y el Vino estimó que durante 2025 se consumieron 208 millones de hectolitros en el mundo, 2,7% menos que el año anterior. Desde 2018, la caída acumulada llega al 14%. Informe mundial de la OIV

El organismo atribuye esta evolución a cambios en los estilos de vida y hábitos sociales, diferencias generacionales, presiones económicas e incertidumbre internacional.

Para Cilveti, consumidores jóvenes —especialmente millennials y generación Z— muestran mayor interés por alternativas asociadas al consumo consciente o mindful drinking.

La referencia de 8,5° tampoco es arbitraria. La OIV define internacionalmente el vino como una bebida resultante de la fermentación parcial o completa de uvas frescas o mosto, con una graduación mínima general de 8,5% vol. Incluso admite que legislaciones regionales establezcan pisos de 7% cuando existan condiciones climáticas, variedades o tradiciones que lo justifiquen. Definición internacional de vino

Nuevas zonas y desafíos de calidad

Cilveti plantea que la categoría podría favorecer la producción en territorios más fríos. Mencionó experiencias vitivinícolas en Biobío, Lago Ranco, Chiloé y Chile Chico, donde alcanzar los 11,5° puede exigir una maduración más prolongada y aumentar la exposición de la uva a las lluvias.

A su juicio, reducir esa barrera permitiría explorar nuevas zonas y cepas. También recalcó que una menor graduación no equivale necesariamente a menor calidad: el desafío técnico consiste en conservar el equilibrio entre fruta, acidez, alcohol y estructura.

El decreto todavía no está vigente

Pese al respaldo del gremio, la modificación no se encuentra en aplicación. El decreto continúa sujeto a la toma de razón de la Contraloría y solo podría regir después de superar ese trámite y ser publicado en el Diario Oficial. Mientras ello no ocurra, el mínimo vigente para el vino continúa siendo 11,5°.

La propuesta también enfrenta cuestionamientos. Organizaciones de pequeños y medianos viñateros sostienen que utilizar la palabra “vino” para productos bajo ese mínimo requeriría una modificación legal discutida por el Congreso. Otros actores han pedido garantías de trazabilidad y capacidades suficientes de fiscalización por parte del SAG.

La discusión, por tanto, no está cerrada. Para la industria exportadora representa una oportunidad de innovación y acceso a un segmento creciente; para sus críticos, plantea interrogantes legales, productivas y de control que deberán resolverse antes de que la nueva categoría llegue a las etiquetas.