En medio de este recorrido, hicimos una pausa en el tiempo y nos adentramos en la Cueva de Quivolgo, un sitio arqueológico que nos invita a retroceder más de 4.000 años. Allí, entre fósiles marinos y vestigios humanos, es posible conectar con la vida de nuestros antepasados y entender que la historia también se respira bajo tierra. 

Vale la pena detenerse y recordar de dónde venimos.