Rojas analiza además el presente y futuro de la gastronomía nacional, marcada por la globalización, los cambios en los hábitos de consumo y la irrupción de grupos gastronómicos internacionales, pero también por el impulso de proyectos locales que logran innovar y posicionar a Chile en rankings globales.

Reconoce que el país necesita mayor investigación y propuestas más audaces para construir un relato culinario sólido que combine tradición con creatividad. El concurso de la mejor empanada, realizado a ciegas por más de dos décadas, es para él un ejemplo de consistencia y credibilidad: asegura imparcialidad y se ha convertido en un verdadero motor económico para las panaderías y fábricas ganadoras, que logran mantener su éxito durante todo el año.

Más que una premiación, se trata de un acto de identidad cultural que demuestra cómo la gastronomía chilena, a través de un producto tan cotidiano como la empanada, puede unir tradición, innovación y proyección internacional.