En una ceremonia de especial significado, el destacado empresario vitivinícola dedicó el reconocimiento a su familia y agradeció al alcalde George Bordachar y al Concejo Municipal por la alta distinción otorgada por la comuna.
En una jornada de profundo simbolismo para la ciudad, la Municipalidad de Curicó, encabezada por el alcalde George Bordachar Sotomayor y el Concejo Municipal, hizo entrega de las Llaves de la Ciudad al empresario vitivinícola Miguel Torres Riera, en reconocimiento a una trayectoria estrechamente vinculada al desarrollo de Curicó y al crecimiento de la vitivinicultura chilena.
La ceremonia se realizó este jueves 16 de abril, en el marco de una sesión solemne del Concejo Municipal, que reunió a autoridades comunales, invitados especiales y destacadas personalidades del ámbito local.
La distinción reconoce no solo el aporte empresarial de Miguel Torres, sino también su visión pionera y su profunda vinculación con la comuna. Su nombre ha quedado ligado a hitos relevantes de la historia vitivinícola de Curicó y del país, desde la incorporación de innovaciones decisivas para la industria hasta su impulso a iniciativas que hoy forman parte de la identidad local, como la Fiesta de la Vendimia.
Visiblemente emocionado tras recibir las Llaves de la Ciudad y el correspondiente decreto municipal, Miguel Torres agradeció el homenaje y dedicó el momento a su familia, en especial a su esposa, a quien reconoció como un pilar esencial en su vida personal y profesional.
“La verdad estoy emocionado, conmovido y muy agradecido por lo brindado hoy. Muy agradecido del señor alcalde y de todos los curicanos. Fue algo extraordinario para mí, tal vez inmerecido, pero lo agradezco muchísimo. Este bonito momento se lo dedico a mi mujer, a mi esposa, porque sin ella no hubiéramos hecho todo lo que se ha hecho. Mientras yo viajaba, venía a Chile o a alguna parte del mundo, ella cuidaba de los hijos y de la casa”, señaló.
Por su parte, el alcalde George Bordachar destacó los méritos que sustentan este reconocimiento, subrayando la huella que Miguel Torres ha dejado tanto en la modernización de la industria del vino como en el desarrollo humano y social de la comuna.
La autoridad recordó que fue el primero en traer a Chile cubas de acero inoxidable, un avance innovador para su época, y resaltó además su papel como impulsor de la primera Fiesta de la Vendimia de Curicó, así como su permanente apoyo a diversas causas sociales, muchas de ellas realizadas de manera silenciosa y generosa.
“Todos conocemos la historia de don Miguel Torres. En lo personal, lo conozco desde hace muchos años. Conocí muchas de sus vivencias y lo que nos trajo acá: el modernismo en la vitivinicultura, que fue importantísimo, junto con haber impulsado el nacimiento de la Fiesta de la Vendimia. A eso se suman muchas ayudas, muchas veces anónimas, para mejorar la calidad de vida de distintas comunidades. Creo que esas cosas deben hacernos reflexionar, y ojalá otros empresarios que lleguen también sean un aporte como lo ha sido don Miguel, quien merece este tremendo reconocimiento de la comuna de Curicó”, expresó el alcalde.
Miguel Agustín Torres Riera, nacido en Barcelona, España, en 1941, es una de las figuras más influyentes en la historia reciente del vino chileno. Su legado no solo se refleja en la transformación técnica y productiva de la industria, sino también en una relación profunda con Curicó, ciudad que hoy le retribuye con uno de los más altos honores que puede conceder.
La entrega de las Llaves de la Ciudad no solo reconoció una trayectoria empresarial de excelencia, sino también una vida marcada por la visión, la innovación y un compromiso humano que ha trascendido generaciones.