Historia
Orígenes Coloniales: su producción se remonta al siglo XVIII, con registros de 1717 en la
Hacienda La Torre (actual Pisco Elqui) que documentan el uso de alambiques y uva
moscatel.
 Denominación de Origen (D.O.): Chile fue pionero mundial al delimitar legalmente la zona
de producción en 1931, restringiéndola a los valles del Norte Chico.
 Cultura del Cobre: el uso histórico de alambiques de cobre labrados en La Serena fue
clave para lograr la calidad y pureza que lo caracteriza hoy

Pisco vs. Aguardiente
“Aunque el pisco pertenece a la categoría técnica de los aguardientes, existen diferencias
reglamentarias y de proceso”, aclara el experto de UDLA:

 Materia prima: el pisco chileno se elabora solo con vino de uvas específicas (como
Moscatel o Pedro Jiménez), mientras que el aguardiente genérico puede provenir de otros
orígenes.
 Destilación: el pisco nacional suele destilarse dos veces y puede diluirse con agua
desmineralizada para ajustar su graduación, a diferencia del pisco peruano que se destila a
grado comercial.
 Maduración: a diferencia de muchos aguardientes claros, el pisco chileno puede ser
transparente (acero) o madurado en madera de roble, adquiriendo tonos dorados.

Cifras de Producción y el Mundo
La industria pisquera chilena ha mostrado un dinamismo creciente en los últimos años:

Volumen anual: Chile produce aproximadamente 36 a 40 millones de litros al año.
 Exportaciones 2025: los envíos crecieron un 27.6%, alcanzando los US$ 3.9 millones y
llegando a 40 mercados internacionales.
 Principales destinos: China se consolidó en 2025 como el principal mercado (superando
US$ 1 millón), seguido por países como Estados Unidos, Alemania, España y Japón.
 Actores: actualmente, 24 empresas chilenas exportan activamente, impulsadas por la
campaña internacional "Chilean Pisco: First Spirit"

“En Chile es parte de nuestro quehacer, no existe asado que no termine con las famosas piscolas,
lo encontramos en nuestro pisco sour, para esperar a los amigos en un almuerzo o en las tardes
cuando nos juntamos al picoteo…el pisco se ha convertido en parte de lo que somos”, finaliza
Solorza.