El entorno, el acceso y el presupuesto influyen directamente en lo que comemos. Sin embargo, especialistas coinciden en que existen herramientas simples que pueden marcar la diferencia y permitir una alimentación saludable sin aumentar el gasto.
Elegir qué comer cada día puede parecer una decisión simple, pero para muchas familias está condicionada por factores como el presupuesto, el lugar donde viven y el acceso a alimentos frescos.
De acuerdo con expertos, la alimentación saludable no depende únicamente de las preferencias personales.
“Hay barreras para la alimentación saludable que debemos trabajar para disminuir. En ese contexto, la educación y el acceso a la información son claves, porque permiten tomar mejores decisiones”, explicó Gloria Icaza, directora del Programa de Promoción de la Salud de la Universidad de Talca.
En este escenario, saber leer etiquetas, planificar comidas y elegir alimentos nutritivos permite tomar decisiones más informadas. A continuación, especialistas recomiendan cinco estrategias para mejorar la alimentación diaria sin aumentar el gasto.
“Una estrategia clave es programar las comidas y colaciones de la semana. Cuando no hay planificación, tendemos a elegir lo más rápido y accesible, que muchas veces son alimentos ultraprocesados”, señaló Mauricio Orellana, académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca.
En la misma línea, Paula Contreras enfatizó la importancia de organizar las compras:
“Es importante planificarse, llevar una lista y no ir con hambre al supermercado, porque eso hace que uno termine comprando productos que no están dentro de lo que necesita”.
Los expertos coinciden en que comer saludable no necesariamente es más caro. Comparar precios y priorizar alimentos frescos puede incluso reducir el gasto.
“Por ejemplo, una bebida puede costar más que un kilo de fruta”, recalcó la nutricionista.
Aprovechar mejor los alimentos también impacta directamente en el presupuesto.
“La idea es no eliminar los alimentos, sino congelarlos. Al hacerlo, podemos ahorrar dinero y evitar el desperdicio”, explicó Contreras.
Más allá del ahorro, es clave asegurar una dieta balanceada.
“Nuestra alimentación debería incluir carbohidratos, proteínas y frutas o verduras, buscando siempre un equilibrio”, indicó Orellana.
Revisar los sellos y advertencias de los productos es fundamental para tomar decisiones informadas.
“La ley de etiquetado ha ayudado a disminuir el consumo de alimentos procesados, por lo que es clave fijarse en las etiquetas”, destacó Gloria Icaza.
Finalmente, los especialistas coinciden en que la educación juega un rol central en la alimentación.
“La educación siempre va a ser clave, porque cuando las personas tienen más información, tienden a elegir opciones más saludables”, concluyó Paula Contreras.