La iniciativa busca fortalecer el intercambio de información, la coordinación policial y las estrategias conjuntas contra organizaciones criminales que operan en distintos países de la región.
Las autoridades participantes coincidieron en que delitos como el tráfico de personas, el lavado de dinero, el narcotráfico y los secuestros requieren respuestas coordinadas entre los Estados, debido al carácter transfronterizo de estas organizaciones.
El acuerdo contempla la elaboración de un plan de acción con medidas concretas que serán evaluadas en futuras reuniones regionales.