El impacto de los aranceles estadounidenses sobre el vino chileno ya comienza a reflejarse con claridad en las cifras. Entre enero y junio de 2026, las ventas en Estados Unidos cayeron un 33% en valor y un 23% en volumen, según informó el gerente general de Vinos de Chile A.G., Claudio Cilveti.

La contracción es considerablemente mayor que la observada en el resto de los destinos de exportación, donde la disminución alcanzó cerca de 8% tanto en valor como en volumen. Para el dirigente gremial, esta diferencia permite identificar el efecto específico de las medidas arancelarias.

“Eso da cuenta en forma instantánea que Estados Unidos está con un problema estructural bastante mayor, que se lo atribuimos 100% a la imposición de los aranceles del 10%”, explicó Cilveti.

La participación de Chile dentro de las importaciones estadounidenses de vino también descendió. Mientras en 2024 —último año completo con arancel cero gracias al Tratado de Libre Comercio— alcanzaba un 6,1%, actualmente se sitúa en torno al 5,4%.

A ello se suma un aumento cercano al 10% en el precio promedio del vino chileno dentro de ese mercado, de acuerdo con las cifras entregadas por el gremio.

Un destino que perdió protagonismo

Estados Unidos es actualmente el quinto destino para el vino chileno, una posición distante de la alcanzada durante los primeros años de este siglo, cuando llegó a disputar el liderazgo entre los principales mercados de exportación.

El escenario estadounidense presenta, además, una fuerte competencia interna e internacional. La mayor parte del vino consumido en ese país corresponde a producción local, mientras que el segmento importado es liderado por países como Francia e Italia, junto con Nueva Zelanda, España, Australia, Argentina y Chile.

La caída resulta especialmente compleja para las etiquetas de precio medio, debido a que cuentan con un margen más reducido para absorber el costo adicional o traspasarlo completamente al consumidor.

Este segmento representa una parte importante de la oferta producida por viñas de la zona central y centro-sur de Chile, incluyendo los valles vitivinícolas del Maule.

El vino busca ingresar a la lista de excepciones

Las cifras del primer semestre reflejan el efecto del arancel de 10% que enfrentó el sector durante ese periodo. Posteriormente, Estados Unidos anunció una sobretasa de 12,5% para una parte de las exportaciones chilenas, medida ante la cual el Gobierno inició conversaciones para conseguir nuevas exclusiones. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales confirmó que cerca del 40% de los envíos nacionales quedó afectado por la nueva tasa.

Según explicó Cilveti, una reunión realizada el 7 de julio permitió abrir una negociación específica para productos considerados prioritarios. El objetivo de la industria es que el vino sea incorporado al denominado anexo A, correspondiente a los bienes que podrían quedar exentos.

El gerente general de Vinos de Chile valoró las gestiones encabezadas por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, calificando el trabajo realizado como “de primer nivel”.

A finales de agosto llegará a Chile una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, encabezada por el representante comercial adjunto, Jeffrey Goettman. La visita, confirmada oficialmente por la Cancillería, permitirá continuar presencialmente las conversaciones sobre posibles exclusiones.

Hasta el 3 de agosto de 2026 no se había anunciado una excepción específica para el vino chileno.

Cilveti también aclaró que la tasa de 10% aplicada a Argentina responde a los compromisos asumidos por ese país dentro de su acuerdo comercial con Estados Unidos y no a una exención particular concedida a sus vinos.

Diversificar no será suficiente

La industria vitivinícola chilena mantiene presencia en numerosos mercados internacionales, pero reemplazar las ventas perdidas en Estados Unidos no será sencillo.

“Como es una industria madura, ya estamos diversificados. Se está negociando con la India, Filipinas y Bangladesh, pero la verdad es que no nos va a cambiar la vida”, sostuvo Cilveti.

Canadá aparece como una excepción positiva. Según el dirigente, las ventas chilenas crecieron en ese mercado después de que distintas provincias retiraran productos estadounidenses de sus góndolas como respuesta a las tensiones comerciales.

El representante gremial descartó que la situación esté provocando quiebras en la industria, pero advirtió que una contracción prolongada puede repercutir en el empleo y en toda la cadena relacionada con la producción y comercialización del vino.

El panorama refuerza la necesidad de ampliar el consumo interno, fortalecer el enoturismo y generar nuevas experiencias en torno al vino. Estas alternativas no reemplazan el volumen de un mercado como Estados Unidos, pero pueden entregar mayor estabilidad a las viñas, especialmente en regiones productoras como el Maule.

La visita de la delegación estadounidense a finales de agosto será determinante. Para la industria, incorporar el vino al listado de excepciones permitiría recuperar competitividad en un mercado estratégico; mantener el arancel, en cambio, podría profundizar una caída que ya alcanza un tercio de las ventas en valor.