Buin, 6 de mayo de 2025. En el corazón verde de Chile, una semilla institucional ha germinado con fuerza. En una ceremonia realizada en Buin, el Gobierno promulgó oficialmente la ley que da vida al nuevo Servicio Nacional Forestal, marcando un hito en la protección de nuestros ecosistemas y consolidando el legado de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), que se transforma ahora en un servicio público de carácter estatal.
Este paso no solo representa un cambio de nombre, sino una profunda evolución en su estructura y misión. Con personalidad jurídica y patrimonio propio, el nuevo servicio descentralizado estará bajo el alero del Ministerio de Agricultura y asumirá un rol clave en la conservación, restauración y manejo sustentable de los bosques de nuestro país.
Una nueva institucionalidad con raíces profundas
“El 80% de la actual Conaf se transforma en este nuevo Servicio Nacional Forestal”, afirmó el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, destacando tres ejes esenciales:
La protección del bosque nativo y las formaciones xerofíticas del centro y norte del país.
La prevención y mitigación de incendios forestales, junto a Bomberos y otras instituciones, como parte de una estrategia nacional.
El fomento a la industria forestal, clave en la matriz productiva y en la captura de carbono frente al cambio climático.
Este rediseño institucional también otorga a sus funcionarios la facultad de actuar como ministros de fe y fortalece su poder fiscalizador, dotándolos de herramientas decisivas para enfrentar desafíos cada vez más complejos como la crisis climática y los incendios de gran escala.
Bosques que abrazan lo económico, lo ambiental y lo social
La directora ejecutiva de Conaf, Aida Baldini, subrayó que “el espíritu de Conaf sigue vivo, fortalecido”, destacando la necesidad de avanzar en un trabajo conjunto entre el mundo público y privado para proteger y gestionar nuestros recursos forestales. “Los bosques son parte fundamental del bienestar social”, enfatizó, recordando que el desarrollo sostenible también se teje desde las raíces.
Rodrigo O’Ryan, presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), celebró la creación del nuevo servicio como una oportunidad para potenciar la cadena productiva del sector forestal, fuente de empleo rural y de soluciones sustentables como biomateriales, bioenergía y bioproductos. “Hoy Chile da un paso audaz hacia un modelo más verde, más resiliente, más justo”, señaló.
Una arquitectura moderna para la protección ambiental
El rediseño institucional también contempla la separación de funciones: mientras que la biodiversidad y áreas protegidas quedarán a cargo del Ministerio del Medio Ambiente mediante el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), el nuevo Servicio Nacional Forestal se enfocará en políticas de desarrollo y protección de los bosques.
Entre sus nuevas atribuciones, podrá ingresar a predios y fuentes de agua sin esperar autorización del Estado Mayor Conjunto en caso de incendios, y será responsable de formular estrategias de conservación, manejo y control de plagas forestales que no sean competencia del SAG.
Un país preparado para enfrentar el fuego
Uno de los pilares más esperados es el Plan Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres por Incendios Forestales, que coordinará objetivos, acciones y metas concretas para anticiparse al fuego, fortalecer capacidades territoriales y fomentar la resiliencia desde lo local. Esta estrategia será ejecutada en conjunto con Senapred y el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, posicionando al Servicio Nacional Forestal como el líder en la protección contra incendios a nivel nacional.
La naturaleza, el país y las personas lo agradecen.
Hoy, con esta ley, Chile no solo protege sus bosques. Protege también su alma verde, su identidad territorial y su compromiso con las generaciones futuras.