Durante toda la semana, la industria vitivinícola chilena esperó una respuesta a una pregunta muy concreta: si el vino iba o no en la lista de productos que Chile pediría excluir del arancel de 12,5% anunciado por Estados Unidos. La respuesta llegó el viernes 24 de julio, y es afirmativa.
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, detalló en entrevista con T13 Radio los productos que el Ejecutivo solicitó incorporar al anexo de excepciones: salmón, uvas, arándanos, vinos, carnes de ave, sales y cerezas frescas.
No fue una gestión improvisada. Según explicó la autoridad, la contraparte estadounidense pidió formalmente a Chile una propuesta detallada, producto por producto, con el impacto económico de cada uno sobre el mercado estadounidense y el argumento de por qué su exclusión no perjudicaría a la producción local.
“Estuvimos todo el fin de semana trabajando, porque había que mandar producto por producto, el impacto económico que tiene en Estados Unidos y también por qué pensábamos que no iba a tener un impacto para ellos”, señaló Estévez.
Como ejemplo, la subsecretaria sostuvo que el salmón chileno no compite directamente con la producción estadounidense, y que la fruta nacional abastece a ese mercado durante la contraestación, cuando la oferta local es escasa. El mismo tipo de argumento —complementariedad antes que competencia— es el que deberá sostenerse para el vino.
La gestión llegó después de una derrota
Conviene precisar el orden de los hechos, porque cambia la lectura. La negociación bilateral no fue el primer intento: fue el segundo.
Antes hubo un proceso formal de audiencias públicas en Estados Unidos, al que asistieron los gremios chilenos afectados —entre ellos el salmonero, el alimentario y el maderero— y una comitiva de Gobierno encabezada por el canciller Francisco Pérez Mackenna. Ninguno consiguió que su sector quedara fuera del gravamen.
Recién después de ese resultado adverso, y en el marco de esa misma visita, la contraparte estadounidense abrió la puerta a conversar producto por producto.
“Nosotros dijimos ‘muy bien entonces’. Esto fue el viernes (pasado), pero rápido el día lunes (nos dijeron), mándennos esta lista de productos”, relató Estévez. “Mandamos esa lista, estamos negociando”.
Por qué Chile quedó en el tramo alto
El arancel no deriva de un conflicto bilateral ni de una acusación contra Chile. Proviene de una investigación desarrollada por Estados Unidos bajo la Sección 301 de su Ley de Comercio, que evaluó a 60 economías respecto de un punto específico: si cuentan o no con una ley que prohíba expresamente importar bienes elaborados con trabajo forzoso en terceros países.
Los países que tienen esa legislación —Canadá y México, entre otros— quedaron con una sobretasa de 10%. Los que no la tienen quedaron con 12,5%. De las 60 economías evaluadas, 39 quedaron en el tramo máximo, Chile incluido.
“Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral, pero estaban evaluando si los países tenían una ley para prohibir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso, y Chile no tiene una ley”, explicó la subsecretaria, quien remarcó: “Es una decisión de política comercial estadounidense de tener aranceles a sus socios comerciales. No es contra Chile”.
Sobre la exigencia de fondo, Estévez fue escéptica: sostuvo que verificar en el extranjero cada fábrica que produce cada bien que ingresa al país es materialmente inviable. “La trazabilidad es imposible. ¿Cómo la implementa?”, dijo, y añadió que planteó lo mismo con Nueva Zelanda y Australia, que tampoco tienen la ley.
Desde cuándo rige y cómo se aplica
La sobretasa entró en vigencia el viernes 24 de julio, el mismo día en que expiró el arancel recíproco de 10% que Estados Unidos venía aplicando a sus socios comerciales. No hubo período de transición: un gravamen terminó y el otro empezó a correr.
El dato operativo que más importa a una viña exportadora es el siguiente: el 12,5% se suma al arancel que ya paga cada producto al ingresar a Estados Unidos. No lo reemplaza.
Más de la mitad de los envíos sigue sin arancel
El alcance de la medida admite matices. De acuerdo con la Subrei, 53,5% de los cerca de 1.500 productos que Chile exporta a Estados Unidos continuará ingresando con arancel cero, al quedar incorporado en el listado de excepciones vigente.
Estados Unidos excluyó principalmente aquellos bienes cuya producción interna es insuficiente o inexistente, o cuyo encarecimiento habría generado perturbaciones en su propia economía. Los vinos embotellados y las uvas frescas, en cambio, quedaron dentro del grupo gravado. De ahí la gestión.
El aceite de oliva: el producto olvidado de la lista
Hay un dato que pasó inadvertido en la cobertura de la semana y que toca de lleno a la agroindustria del Maule y de Ñuble: el aceite de oliva chileno también quedó gravado con el 12,5%.
No aparece en el listado de siete productos que el Gobierno pidió excluir. Tampoco figura entre los exentos. Está en el grupo de los 20 gravados, sin gestión conocida a su favor y sin gremio que haya salido a fijar posición públicamente.
Para una zona donde el olivo comparte territorio, clima y muchas veces propietario con la viña, es una omisión que conviene mirar de cerca.
AmCham entra en escena
El mismo viernes 24, la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio (AmCham Chile) anunció que impulsará una agenda público-privada para promover la revisión de la sobretasa.
“Como Cámara estamos en contra de cualquier medida arancelaria”, señaló la entidad en un comunicado, por considerar que atentan contra la promoción del libre comercio. El gremio sostuvo que la solidez institucional de Chile, la profundidad de la relación bilateral y la vigencia del Tratado de Libre Comercio suscrito en 2004 justifican un tratamiento diferenciado, y valoró las exenciones ya establecidas señalando que existe fundamento técnico para ampliarlas.
AmCham recordó que Estados Unidos es el segundo socio comercial de Chile, con un intercambio de US$33.908 millones en 2025, y el segundo inversionista extranjero en el país, con un stock de US$29.455 millones.
La aparición del sector privado organizado importa: hasta ahora la gestión por el vino descansaba exclusivamente en el Estado.
Sin represalias y con la mirada puesta en otros mercados
El Gobierno descartó responder con aranceles recíprocos. Estévez explicó que la legislación chilena no faculta al Ejecutivo para establecer gravámenes de manera unilateral —requeriría tramitar un proyecto de ley— y añadió que aplicar una medida de ese tipo en plena negociación no sería conveniente para los intereses del país.
En paralelo, la autoridad destacó el cierre de las negociaciones para un acuerdo comercial con Filipinas y los avances en las conversaciones con India y Marruecos. También valoró el crecimiento del intercambio con los países del CPTPP, bloque que se consolidó como tercer socio comercial de Chile.
Lo que todavía no se sabe
Hay tres datos que aún no son públicos y que conviene no dar por supuestos.
El primero: no existe una estimación oficial del impacto del arancel sobre el vino chileno en particular. La cifra de US$212 millones de carga arancelaria adicional que ha circulado corresponde al conjunto de los productos afectados, no al vino.
El segundo: no hay plazo conocido para la respuesta estadounidense a la solicitud chilena de exclusiones. Mientras tanto, las viñas exportadoras planifican sus envíos sin saber con qué arancel entrarán.
El tercero: no se ha publicado el texto oficial del Anexo A. El listado de siete productos se conoce por las declaraciones de la subsecretaria, no por el documento. Revista Gentes lo solicitó a la Subrei.
Qué quedó gravado y qué quedó exento
De un grupo de 34 productos chilenos analizados, 14 quedaron exentos y 20 fueron gravados.
Exentos (14) — Cátodos de cobre refinado · Plata · Yodo · Naranjas frescas · Carbonato de litio · Oro no monetario · Nitrato de potasio · Renio · Kiwis frescos · Semillas · Paltas · Concentrados de molibdeno sin tostar · Sulfato de cobre · Hidróxido de litio
Según la Subrei, este grupo representa más del 50% del valor total de lo que Estados Unidos importa desde Chile.
Gravados con 12,5% (20) — Salmones en distintos formatos · Uvas frescas · Arándanos frescos · Carnes de ave · Sal · Cerezas frescas · Vinos embotellados · Cítricos · Harinas de pescado · Frutas congeladas · Tableros de madera · Duraznos frescos · Arándanos congelados · Manzanas · Limones · Leche condensada · Lácteos · Inulina · Mejillones en conserva · Aceite de oliva
Productos que Chile pidió excluir (7) — Salmón · Uvas · Arándanos · Vinos · Carnes de ave · Sales · Cerezas frescas
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