No hay foso, no hay telón, no hay la distancia protectora de una platea. En el ciclo House Concerts de la Fundación Guitarra Viva Ernesto Quezada el público se sienta a pocos metros de los intérpretes, en el auditorio de la propia fundación y con cupos limitados que obligan a inscribirse con antelación. Se escucha la música, sí, pero también la respiración de quien toca, el roce del arco sobre la cuerda, el instante de silencio antes de que empiece la obra. Un encuentro de cuerdas y matices únicos convirtió esa noche en una verdadera experiencia para los sentidos.

En la intimidad de la sala, Nicolás Emilfork en la guitarra y Paulina Mühle-Wiehoff en el violonchelo lograron una complicidad sonora fascinante. El viaje musical por el Romanticismo europeo del siglo XIX transitó con soltura entre pasajes líricos desbordantes y una virtuosa delicadeza. El programa no solo rescató la grandeza de los célebres maestros de la época: también desenterró verdaderas joyas de compositores menos explorados, y regaló al público descubrimientos acústicos de un valor expresivo memorable. La calidez de la madera y el diálogo entre las seis cuerdas y el tono profundo del chelo terminaron por envolver el espacio en una atmósfera de rara concentración.

El dúo no es un encuentro ocasional. Emilfork y Mühle-Wiehoff llevan años presentándose juntos dentro y fuera de Santiago, con recitales y clases magistrales que los han llevado desde el Biobío hasta Valdivia. Él se licenció en guitarra en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile con distinción máxima, bajo la tutela de Ernesto Quezada, y completó luego un Máster y un Doctorado en Artes Musicales en la Universidad de Texas en Austin; entre 2015 y 2018 obtuvo doce premios en competencias internacionales. Hoy dirige la fundación y encabeza el Núcleo de Música de la Universidad Adolfo Ibáñez. Ella, formada como violonchelista, integra el conjunto Syntagma Musicum, una de las agrupaciones de referencia en música antigua del país.

Ese detalle biográfico explica buena parte de lo que ocurre en estas veladas. La institución que hoy encabeza Emilfork lleva el nombre de su propio maestro, y su temporada 2026 conmemora los diez años de la muerte de Ernesto Quezada (1945-2016) con una programación que se extiende por siete regiones, de Coquimbo a Los Lagos, con el respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. En ella conviven los escenarios mayores —el Festival Internacional de Guitarra en el Teatro Municipal de Santiago, la Semana Internacional de la Guitarra en el Teatro del Lago de Frutillar, presentaciones en el GAM, el MAVI UC y el Aula Magna de la Usach— con este formato mínimo de sala, donde caben unas pocas decenas de personas y la escucha se vuelve casi doméstica.

El maridaje para esta velada estuvo a la altura del repertorio. La propuesta enológica de Eudora Vinos, guiada con elegancia y maestría de la enóloga Adriana Cerón, ofreció una selección de vinos excepcionales, donde cada copa destacó por su carácter, riqueza en boca e impecable factura. El criterio no fue casual: enóloga de formación, Cerón dirige un proyecto que selecciona sus etiquetas mediante catas a ciegas y que ha hecho de los productores independientes su territorio, con vinos que van desde Aconcagua hasta Itata. Buscar identidad antes que prestigio es, en el fondo, el mismo gesto que rige el programa de la noche: junto a los nombres consagrados, los hallazgos.

Una noche donde el arte, la intimidad de la cámara y el buen vino se fusionaron de manera impecable, dejando en todos los asistentes el recuerdo de una experiencia cultural sublime.

English summary

Guitarist Nicolás Emilfork and cellist Paulina Mühle-Wiehoff performed an intimate recital in the House Concerts series of Fundación Guitarra Viva Ernesto Quezada, in the foundation's own auditorium. Their programme travelled through nineteenth-century European Romanticism, combining canonical masters with rarely performed composers. The evening was paired with a selection from Eudora Vinos, the club and wine store founded by oenologist Adriana Cerón, which sources its labels from independent Chilean producers.