La propuesta se produce en medio de la revisión programada del tratado y en un contexto marcado por debates sobre aranceles, industria automotriz y cadenas de suministro estratégicas.
Las conversaciones entre los tres países serán clave para definir el futuro de las relaciones comerciales en la región, especialmente en sectores como manufactura, energía y tecnología.
Expertos consideran que el resultado de estas negociaciones tendrá impacto no solo en Norteamérica, sino también en los flujos comerciales internacionales y en las decisiones de inversión de empresas multinacionales.