La Academia Gastronómica de Chile realizó su ceremonia anual de entrega de galardones, un encuentro marcado por la emoción, la memoria y el reconocimiento. Asistieron representantes del mundo gastronómico, académico e institucional, además de familiares y amigos de los homenajeados.

Se entregaron tres reconocimientos: Aporte a la Cultura Gastronómica Chilena; Trayectoria y Contribución Personal; e Investigación, Educación y Difusión Gastronómica.

Al abrir la ceremonia, el presidente de la Academia, Bruno Sacco, recordó que hace cincuenta años la gastronomía chilena era casi un susurro tímido, y que la cocina vivía muchas veces en el ámbito doméstico y sin visibilidad. Ese escenario comenzó a cambiar con la creación de la primera Escuela de Hotelería, Turismo y Gastronomía de INACAP, con la aparición de nuevos restaurantes y productos, y con el trabajo de distintos profesionales. “Comer no es sólo alimentarse: es cultura. Es emoción. Es territorio. Es infancia. Es comunidad”, afirmó.

Augusto Merino, Ruperto de Nola para generaciones de lectores

El primer galardón fue para Augusto Merino Medina, conocido por sus lectores como Ruperto de Nola. Abogado, magíster en Politología, académico, investigador, escritor y cronista gastronómico, ha desarrollado una extensa trayectoria dedicada al estudio y la difusión de la cocina. Sus columnas y libros ayudaron a mirar la gastronomía más allá de la receta, como parte de la historia, la identidad y la memoria. Es presidente emérito del Círculo de Cronistas Gastronómicos, cofundador y vicepresidente emérito de la Academia Gastronómica de Chile, y un puente importante entre Chile y el mundo gastronómico iberoamericano. Al recibir el premio, con humildad y buen humor, agradeció el reconocimiento frente a su familia, que lo acompañó con evidente orgullo.

Guillermo Rodríguez, cincuenta años al servicio de la cocina

El segundo reconocimiento distinguió al chef Guillermo Rodríguez Astorga por sus cincuenta años de trayectoria. Fue parte de la primera generación de cocineros formados en INACAP: se tituló en 1976 como técnico en cocina internacional y después obtuvo una beca de Naciones Unidas para estudiar en la Escuela de Hotelería de París. De regreso en Chile participó en proyectos emblemáticos de la alta cocina nacional y tuvo un papel clave en la creación y desarrollo del capítulo chileno de Les Toques Blanches, que presidió durante 27 años. Su trayectoria incluye también el Día de la Cocina Chilena, el Día del Vino Chileno y programas de becas para jóvenes que quieren formarse en gastronomía. Al recibirlo, agradeció a sus colaboradores, colegas y familia, y llamó a las nuevas generaciones a tomar la posta.

INACAP, cinco décadas formando cocineros

El tercer galardón fue para el Área de Gastronomía de INACAP, por su aporte a la investigación, la educación y la difusión gastronómica. En cinco décadas, la institución ha formado a más de 45.000 profesionales y técnicos que hoy trabajan en distintos ámbitos de la gastronomía en Chile y en el extranjero. Con presencia en las 16 regiones del país, ha descentralizado la formación y la ha vinculado con los productos, territorios y tradiciones locales. Sus representantes destacaron el trabajo junto a docentes, titulados, empresas, gremios y emprendedores, y plantearon el desafío de incorporar la transformación digital sin perder lo esencial: las personas, la memoria, los territorios y las comunidades. La Academia anunció además que postulará al Área de Gastronomía de INACAP a uno de los galardones anuales de la Academia Iberoamericana de Gastronomía.

Un respaldo desde la institucionalidad cultural

La ceremonia contó con la presencia del ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, quien planteó que la gastronomía debe consolidarse como sector cultural, al igual que otras expresiones artísticas, y llamó a seguir documentando y preservando el patrimonio culinario. Cerró con una idea que resume el desafío: “La cocina chilena no solamente tiene que tener reconocimiento por los críticos, por los expertos, sino por sobre todo por los consumidores, porque sin consumidores no hay comida chilena”.

Sobre la Academia Gastronómica de Chile: fundada en 2013 y dirigida actualmente por Bruno Sacco, promueve, estudia y difunde iniciativas para el fomento de la cultura gastronómica chilena, con énfasis en la gastronomía como expresión cultural, el patrimonio culinario y la relación entre cocina y enología. Forma parte de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, con sede en Madrid.