Carmenére Al Mundo 2018

Desde el año 2006 la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos de Enólogos celebra al vino chileno a través del Carmenère. Pero en estricto rigor la historia comienza algunos años antes, cuando un grupo de directores de la ANIAE decide gestar y organizar el primer concurso de vinos organizados por los enólogos de nuestro país y obedeciendo a los más altos estándares internacionales. En este sentido la Asociación buscó, a través del concurso Carmenère al Mundo, abrir una ventana a la diversidad y versatilidad del vino chileno, usando quizás al Carmenère como excusa para demostrar el altísimo nivel técnico y profesionalismo presente en el medio vitivinícola de Chile.

Su primera versión se realizó en el Valle de Colchagua (2006), para luego continuar por Maule (2008), Maipo (2011), Cachapoal (2014) y Curicó (2016). Este año se ha decidido regresar al Valle de Colchagua como una forma de demostrar la evolución de este valle de manera paralela a la evolución de los vinos Carmenère en nuestro país.

Pero un concurso no sólo va de catas, de vinos y de jurados, va también de la mano de un grupo humano que cree en el proyecto y busca traducir una ilusión en un evento que enaltezca al vino. Es un concurso hecho a pulso, donde ningún detalle queda al azar, en el que se genera un ambiente fraterno entre los jurados y para el que cada vino es único y requiere el mayor respeto, cuidado y profesionalismo en su evaluación.

La historia del redescubrimiento de esta cepa en este rincón del mundo por parte de Jean Michel Boursiquot ya era por todos conocida cuando los ingenieros agrónomos – enólogos y miembros del directorio de la ANIAE Eduardo Alemparte, Hernán Amenábar Carolina Arnello y Klaus Schröder comienzan a gestar la idea de organizar un concurso monovarietal que diera relevancia a todo el potencial del Carmenère. A ellos se han sumado los diferentes presidentes de cada edición, los directores de la ANIAE, los zonales repartidos en el país y un entusiasta grupo de jurados que han conocido, reconocido, juzgado y premiado a los mejores vinos de cada edición.

Otro hito importante es que Carmenère al Mundo se transformó en el primer certamen chileno en lograr el doble aval tanto de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y de la Unión Internacional de Enólogos (UIOE), máximos organismos técnicos y profesionales en el medio vitivinícola internacional. Lo anterior significó que la calidad técnica era no sólo un requisito, sino que una meta y un sello de este evento. También se transformaba en una garantía para todas las viñas y bodegas participantes de que sus muestras serian evaluadas con el máximo rigor y en las mejores condiciones que cada vino se merece.

En las primeras 2 ediciones se entregaban, además de medallas de plata y oro, tres galardones: Mejor Carmenère Puro, Mejor Carmenère en Mezcla y Mejor Carmenère Experimental. El objetivo era premiar tanto a los vinos que ya tenían a esta cepa como su principal componente y además reconocer a aquellos productores que comenzaban a vinificar Carmenère pero aún no daban el paso para hacerlo protagonistas en sus vinos embotellados. Con los años y la consolidación de esta variedad dentro del medio local esta última categoría desapareció en el entendido que ya el Carmenère no era una apuesta sino que ya se había ganado su lugar en el vino chileno. Un último cambio vino en la edición del 2016 cuando se decidió sólo otrogar un galardón: Mejor Carmenère. Así a secas, sin apellidos, sólo destacando al vino que tenía a esta cepa como protagonista, ya sea en un 100% o en un ensamblaje.

La evolución entonces ha sido una constante tanto en esta variedad como en el concurso. Jurados que al principio debían conocer los vinos para evaluarlos, entenderlos y finalmente quererlos. Vinos que al principio lucían tímidos o muy homogéneos y que con el paso de los años han sido diversos, versátiles, elegantes, desordenados y sorprendentes. Y en esta evolución la versión 2018 del CAM introduce un nuevo giro, como es la medalla Gran Oro. Esta medalla busca hacer justicia a ese grupo de grandes vinos que año a año están en lo alto del ranking del concurso pero se quedaban sin el merecido reconocimiento. Así ahora los jurados podrán claramente diferenciar entre 3 categorías de medalla, evaluando a cada vino en su merito y destacando a los mejores exponentes de esta edición. Además por supuesto del trofeo al mejor entre los mejores.

Este 2018 el concurso renueva su imagen, mantiene el nivel técnico y profesional que lo caracteriza pero avanza con los tiempos. Felipe de Solminihac asume la presidencia del concurso y encabeza al grupo de personas que buscarán innovar dentro de la tradición. Las comisiones de jurados serán encabezadas por 3 destacadas enólogas chilenas quienes llegan ahí por sus impecables trayectorias y méritos profesionales. El jurado será amplio y diverso, con enólogos, periodistas, sommeliers y expertos del vino, tanto nacionales como internacionales, de diferentes generaciones y ámbitos laborales, pero todos de gran compromiso. Se reedita la alianza con Wines of Chile y se suma como colaboradora la Asociación de viñas de Colchagua. Este junto al patrocinio de los principales organismos públicos y gremiales de Chile y apoyo incondicional de auspiciadores del medio vitivinícola, permite sostener que la 6ª versión del Concurso Internacional de Vinos “Carmenère al Mundo” 2018 será una edición para recordar en grande.

La Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile hace este concurso a pulso, sin un objetivo comercial sino más bien con la misión de dar un espacio al orgullo que sentimos al hacer vino en nuestro país. El directorio encabezado por Eugenio Lira entiende que Chile es más que Carmenère, pero ha decidido usar a esta cepa como bandera para llevar el vino chileno al mundo y que a través de ella los ojos se vuelquen a nuestra rica y extensa vitivinicultura. No por nada en las últimas ediciones han habido vinos desde el Elqui hasta el Maule, representando así a la gran mayoría de valles y zonas vitivinícolas de nuestro país. Esperamos entonces seguir creciendo en representar aún una mayor extensión de viñedos y productores de Chile. Y así seguir hablando del vino en positivo.

 

 

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